lunes, 17 de febrero de 2014

Ricardo Alemán: malqueriente de la malquerencia


Por: Jaime F. PérezUscanga



Ricardo Alemán, columnista de El Universal, degustó hoy de un gran platillo: Malquerientes al mojo de ajo. Pero se indisgestó.

Tomó a todos quienes por una u otra razón hicimos mofa de la tristemente famosa portada del Time y bajo un genérico (y peyorativo)  “malquerientes de Peña”, se medio lució escribiendo cosas que nada aportan y sí le exhiben como un auténtico malqueriente de los malquerientes de Peña.

Hace historia. Dice que esta es la segunda (y que seguramente no será la última) ocasión en que Peña aparece en el Time. Cierto. Infiere que porque seguramente no sabemos y/o ni siquiera leímos el artículo de Michael Crowley, damos por hecho muchas cosas que no menciona, supongo que se refiere al tema de que pudiera haberse tratado de un artículo pagado y, ofreciendo casi nada de información, descalifica ese hecho y pone a Rowley casi casi como un héroe crítico e incorruptible.

Yo sí leí el artículo y, dados los estándares de Time, creo que es bueno. Ciertamente es crítico, e incluso frontal. Los temas, a mi gusto, los toma muy del aire, sin marcar contextos, sin profundizar más allá de sus propios dichos. No aporta (igual que Ricardo Alemán), nada nuevo ni bueno. Cumple, pues, con lo que es.

Hace mofa de la desproporcionada importancia que en México se le dio a la portada. ¿Qué esperaba? Dice que esa publicación no está dirigida a los mexicanos, que la portada que dio la vuelta al mundo por Internet no es la misma que Time usará ni en Estados Unidos ni en Europa (¿la habrán diseñado para sus ediciones de Australia o de Canadá?). Para mi gusto, Alemán no sólo no va a fondo, sino que solo se quedó en la descalificación oficiosa, desconsiderada, ligera y de muy mal gusto contra los “malquerientes”, sin caer en cuenta de que justo en eso se convirtió también.

Me hizo recordar al fenómeno mediático del Peje López Obrador; unos odiándolo, otros venerándolo y algunos más, al estilo de Alemán, descalificando sin sustento a los unos y a los otros, imponiéndoles calificativos.

El asunto de fondo del caso es, efectivamente, la portada. No importa si la diseñaron para su edición de la Luna o de Júpiter. La portada en sí es polémica. La fotografía y el título con el que presentan la nota de Crowley. La portada, indefendible incluso para alguien como Ricardo Alemán (uno de los mejores columnistas del país, sin duda) ahí está y los memes que de ella se derivaron no fueron (al menos no todos, ni siquiera creo que la mayoría de ellos), producto de la malquerencia que nos atribuye.

El sentido del humor, aún bajo la expresión ésta de mofarnos hasta de nuestra mala fortuna, es casi casi lo único que nos queda de civilizados. No haber reaccionado ante la desfachatada portada del Time hubiera sido, eso sí, excepcionalmente preocupante.

A peña se le puede defender o promover desde muchos otros enfoques. Tiene, como político y como Presidente, mucho bueno de que escribir. Alemán, sin embargo, se fue por la libre. Nadie peor que un malqueriente, que otro peor. Nada mal le hubiera caído leer el mea culpa que hoy publicó Pedro Ferriz de Con sobre el mismo tema.


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