jueves, 19 de diciembre de 2013

Memorándum: Con el permiso de Pepe Benítez… ¡Buenos días!


Memorándum | Jaime F. Pérez Uscanga


José Benítez Rodríguez es subsecretario de Apoyos y Programas Sociales de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno de Tamaulipas. Funge, además, como Enlace Territorial del gobernador en el municipio de El Mante, algo así como un embajador plenipotenciario, por lo que usted puede verlo igual que inaugurando un programa, entregando apoyos a minusválidos, repartiendo becas a jóvenes estudiantes, dando banderazos de arranque de campañas de toda índole y, por supuesto, haciendo amarres con los personajes políticos para dar o quitar cargos públicos, designar o remover a dirigentes de su partido (el PRI), recomendando o descalificando candidaturas, dictando “líneas” para normar la relación ayuntamiento-prensa y, por supuesto, asesorando al alcalde en prácticamente cualquier asunto relacionado con la función pública y política del municipio.

La hace también de gestor permanente ante cualquier dependencia estatal y ofrece su aval para cualquier otra diligencia ante dependencias federales y de relación institucional con otros municipios.

Puede decirse que nada, absolutamente nada sucede o deja de suceder en El Mante, si antes no pasó por sus manos. Y cuando digo nada, me refiero precisamente a eso: a nada.

Es obvio decir que Benítez Rodríguez representa la esencia misma de la negación del concepto constitucional del municipio libre y soberano; es la imagen encarnada del autoritarismo, del absolutismo, del caprichismo y de todos los ismos que a usted se le pudiera ocurrir, de entre todos los cuales, su favorito es, por si fuera poco, el del protagonismo.

Antes de él, desde hace varios trienios, los representantes del gobierno estatal fueron personas discretas que concretaban a cumplir con su papel de enlace para apoyar, para brindar soporte, para agilizar trámites. Con Benítez sin embargo, la función se convirtió, de plano, en una grotesca usurpación de todos los poderes del municipio.

Pero bien, ahí está, como el chile de todos los moles. Inamovible, omnipresente… casi casi indispensable, aunque lo peor de todo esto es que en todos y cada uno de los incontables roles que juega, no ha sabido dejar constancia de ser mínimamente eficiente. Cabe subrayar que en la única dependencia municipal en la que Benítez no tiene injerencia es en el DIF. Tal vez por eso sea que ahí se respira un ambiente muchísimo más relajado, más de equipo integrado, más de responsabilidades compartidas y bien enfocadas. Más de resultados, de buenos resultados.

Si el cuete no ha explotado ha sido porque los mantenses confían en su alcalde, en el hombre a quien eligieron para liderar las iniciativas que logren dinamizar la vida social, política, económica y cultural del municipio. Los mantenses conocen y confían en el empresario, el ganadero, el amigo, el jinete charro, el dueño de la Cafetería Mante; en el político hábil y disciplinado que desde hace muchos años ha venido construyendo su carrera en el servicio público. La gente confía en Pablo y en el equipo humano que le rodea, mujeres y hombres igualmente conocidos por todos los mantenses.

Aquí, nadie fuera de la clase burocrática, conoce a Pepe Benítez ni lo eligió para que haga lo que se le ocurra con el destino de El Mante y de los mantenses.


Bastantes problemas tenemos en el pueblo como para que ahora tengamos que depender de la venia del tal Pepe Benítez hasta para decir “buenos días”. ¡Coño!


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