martes, 31 de diciembre de 2013

31 de diciembre / 1 de enero…


Por: Jaime F. Pérez Uscanga


Hoy, hace 20 años, recuerdo, estaba yo en mi privado de la sala de redacción del periódico El Sol de Tampico. Tenía a mi cargo la selección de las colaboraciones editoriales y las noticias nacionales e internacionales. Pocos minutos después de las doce de la noche, llegó el primer cable (no recuerdo bien si de la AP o de la AFP) que daba cuenta de un ataque armado que había sufrido el cuartel militar de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Minutos después, una serie de nuevos cables narraba los sorpresivos ataques a las fuerzas armadas por parte de indígenas que cubrían sus rostros con pasamontañas y pañoletas rojas; siete municipios chiapanecos estaban siendo asaltados de manera simultánea…

Tras consultarlo con el Secretario de Redacción, don Joaquín Botello (QEPD), con el entonces Jefe de Redacción (hoy director del diario), Agustín Jiménez, y con el Director General, don Rubén Díaz de la Garza (QEPD), decidimos -pese a ser la noche de fin de año- retrasar la edición de esa sección hasta que la información sobre los sucesos de Chiapas fueran más contundentes. Mi intuición me decía, desde el primer ‘flash’ informativo, que algo grande estaba sucediendo. Siete meses antes igual me sucedió cuando llegó el primer cable que daba cuenta del asesinato del cardenal Posadas, en el aeropuerto de Guadalajara.

El nacimiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que originalmente ocupaba la primera plana de la sección, quedó opacado por la contundencia de la información que estaba ya siendo transmitida por las principales agencias noticiosas del mundo.

Antes de la una de la mañana empezaron a llegar las primeras fotografías que dibujaban la rebelión indígena que marcaría el fin del sexenio de Carlos Salinas de Gortari y la proclamación del naciente Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). El rostro, oculto por decenios, del México ignorado, hacía su debut mediático a los ojos de todo el mundo.

Al día siguiente (y durante varios días más), la sección nacional ‘forró’ el resto del periódico, luciendo a todo color una gran fotografía del hombre aquel que sostenía en su boca una pipa y cubría su rostro con un pasamontañas negro.

Hubieron de pasar muchos meses, años,  para que trascendiera que el famoso subcomandante Marcos era originario de Tampico, miembro de una honorable familia; su padre era propietario de una mueblería de mediano tamaño. Él había egresado de un reconocido colegio católico (jesuita). Sus ojos verdes y el estilo poético con el que se expresaba en sus famosos comunicados y en las decenas de entrevistas que concedía a medios nacionales e internacionales, habían seducido al mundo. El zapatismo fue, sin duda, el primer movimiento armado (después político) que se valió de la Internet para posicionarse internacionalmente y arrinconar al gobierno mexicano, obligándole a reconocerle como ejército en pié de guerra contra el Estado mexicano y a negociar con él.

¡Qué patético luce, veinte años después, el asalto mediático del joven gobernador chiapaneco que festina con su escuálida humanidad (y decenas de millones de pesos), el primer informe de su administración!

La memoria, parece, nos la juega rudo. Al tiempo…

--




No hay comentarios:

Publicar un comentario